Cómo contratar una obra pequeña sin Arquitecto

Cómo contratar una obra pequeña sin Arquitecto, paso a paso

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    Introducción

    Hay ocasiones en las que las obras son de poca envergadura. Un baño, una cocina, un remate de fachada, una reparación de cubierta, … pueden ser ejemplos perfectos de ello.

    Para este tipo de intervenciones contratar a un Arquitecto no suele ser lo habitual. Más bien suelen ser trabajos que se tienden a contratar de manera directa por el cliente a algún contratista de su confianza.

    Aun así, contratar una obra, por pequeña que sea, puede ser un proceso complicado y estresante, pero siguiendo unos pasos adecuados y teniendo en cuenta algunas consideraciones, puede hacerse de manera más sencilla y eficiente.

    En este artículo quiero que quede claro que me refiero a obras pequeñas, de poco volumen económico y que no afecten a elementos estructurales del edificio o de la vivienda de que se trate.

    Son estos los únicos casos en los que entiendo factible contratar por tu cuenta una obra sin la asistencia previa de un Arquitecto. Ni qué decir cuando este es exigible por la normativa vigente en base a la naturaleza y el alcance de la obra.

    En próximos artículos te justificaré con creces las ventajas de contar con un buen Arquitecto para la inmensa mayoría de las obras.

    Dicho esto, que es importante, a continuación te presento algunos consejos para que puedas contratar una obra de manera fácil y efectiva, sin Arquitecto.

    1. Decide el alcance de la obra

    Antes de ponerte a buscar un profesional o empresa para que ejecute la obra, es importante que tengas claro qué es lo que quieres hacer y cuáles son los objetivos que persigues con la obra.

    ¿Se trata de una renovación, de una ampliación, de una reforma integral?

    ¿Cuál es el presupuesto máximo que tienes?

    ¿Tienes un plazo determinado para llevarla a cabo?

    Respondiendo a estas sencillas preguntas podrás tener una idea más clara de lo que necesitas y podrás ponerte a buscar profesionales o empresas que se ajusten mejor a tus necesidades y objetivos.

    2. Establece un presupuesto máximo y un plazo de ejecución

    Una vez que tengas claro lo que quieres hacer y cuáles son tus objetivos con la obra, es necesario que establezcas un presupuesto y un plazo de ejecución.

    Con el presupuesto en este punto me refiero a la cantidad máxima de dinero que te quieres o que puedes gastar. Debe ser realista, ajustado a las necesidades y objetivos de la obra, pero también ajustado a tu bolsillo.

    Es importante que tengas en cuenta que una parte de tu presupuesto máximo debes destinarla a cubrir posibles imprevistos que pudieran surgir durante la obra.

    En cuanto al plazo de ejecución, cuenta siempre con que solemos ser muy optimistas para este tipo de estimaciones y lo normal es que casi todas las obras duren más de lo que pensábamos en un primer momento. Pero es importante que lo estimes de la manera más realista posible, porque es algo que afecta de manera significativa a los ánimos y a la convivencia de todos los afectados.

    3. Busca y decide a qué profesionales o empresas vas a pedir presupuesto

    Una vez que tienes claro lo que quieres hacer y cuánto te quieres gastar, es necesario que busques y selecciones a qué profesionales o empresas les vas a pedir presupuestos para tu obra.

    Este es el punto más delicado y sin duda decisivo para el éxito de tu obra, porque de esta elección dependerá en gran medida que todo salga bien o que sea un verdadero desastre.

    Lo mejor siempre es que contrates a alguien que conozcas de primera mano, es decir, alguien que ya sepas cómo trabaja y que trabaja bien.

    Sin embargo, muchas veces ocurre que no conocemos a ningún contratista de primera mano y solo nos suenan algunos de oídas o de haber visto sus respectivas publicidades por ahí.

    Elegir a estos, así porque sí, es muy peligroso y nada garante de resultados exitosos. 

    Lo primero porque en la publicidad y en las páginas web se pueden decir muchas mentiras y dar la imagen de algo que no eres.

    Y lo segundo es que una empresa contratista puede ser buena si en tu obra pone a su mejor equipo a trabajar y nefasta si te toca un equipo malo porque el bueno ya lo tiene ocupado en otra obra.

    La inmensa mayoría de la gente desconoce realmente como funcionan algunas empresas contratistas, sobre todo las más grandes, las más “vistosas”, y es que estas empresas, normalmente ambiciosas, suelen coger toda la obra que cae en sus manos, sin importarles mucho la satisfacción final de sus clientes y atienden a base de contratar gente que muchas veces ni siquiera conocen, y menos aún saben cómo trabajan.

    Ojo, no digo que todas las grandes empresas trabajen así, pero si digo que muchas de ellas sí lo hacen, batallando entre las críticas de sus clientes y la publicidad que llevan a cabo de manera constante, ganando siempre la publicidad y por ello con muchísimo trabajo, pero con resultados más bien mediocres.

    Empresas más pequeñas y razonables, o profesionales de un solo equipo de trabajo, suelen ser casi siempre las mejores opciones en cuanto a servicio y calidad, pero como es lógico, también es en este nivel de pequeños y medianos empresarios donde hay que tener cuidado de no dar con un “piratilla” que solo sabe hacer chapuzas.

    En el caso de que no conozcas a nadie de manera directa, otra opción que tienes es la de recibir la recomendación de algún conocido y fiarte de su criterio, rezando para que no sea un consejo interesado o sin fundamento alguno, como por ejemplo que te recomiende a una empresa solo porque ve su publicidad por ahí, sin haber experimentado en carnes propias la calidad de su trabajo.

    A nada que tengas un poco de sentido común, intuirás que en estos párrafos anteriores se esconde una gran verdad y que la elección del contratista es lo más importante para el éxito de cualquier obra.

    La conclusión de este punto y por orden deseado:

    1. Que conozcas de primera mano al contratista (no de oídas y mucho menos por su publicidad)
    2. Que te fíes de alguna recomendación que te hagan (siempre que esa recomendación se base en una experiencia real y no de conocer sin más a la estrella del momento)
    3. Que investigues por tu cuenta y tengas suerte

    No hay más.

    Por servirte no deberían servirte ni las recomendaciones de Google que si son positivas pueden ser compradas o falsas (el mismo Google se lava las manos advirtiendo que las reseñas no se verifican en muchos casos).

    Eso sí, si son negativas, salvo que se trate de un Hater de la marca, suelen ser ciertas.

    No es una regla fija, pero no es difícil intuir quién trabaja bien por norma general y quien trabaja mal por la misma regla.

    4. Solicita presupuestos detallados y compara las ofertas

    Una vez que hayas decidido a qué profesionales o empresas vas a pedir presupuesto para tu obra, es necesario que les pidas presupuestos detallados.

    Ten en cuenta que aquí tienes una enorme desventaja por no tener un Arquitecto previo a los contratistas y es que no dispones de una memoria de presupuesto que todos los contratistas valoren por igual, es decir, que vas a tener presupuestos diferentes de cada empresa y te resultará más difícil comparar.

    Te aconsejo que te centres mucho más en elegir contratistas de confianza que en analizar sus presupuestos, sin descartar esto último por supuesto. Y que no te centres en más que unos pocos.

    Sin Arquitecto que te ayude estarás solo y tendrás que identificar y comprobar que el presupuesto contempla absolutamente todos los costes de la obra para no tener sorpresas luego.

    Tendrás que compararlos y elegir el que mejor te convenga, teniendo en cuenta no solo el precio, sino también la calidad y la experiencia del profesional o de la empresa.

    En otro artículo te contaré por qué la regla de “ni el barato ni el caro” es la regla más absurda que existe para elegir al contratista.

    5. Negocia y firma un contrato

    Una vez elegido el presupuesto más adecuado, es necesario negociar con el profesional o con la empresa para establecer los términos del contrato.

    Este contrato debe incluir información sobre el presupuesto, el plazo de ejecución, la forma de pago, la responsabilidad en caso de problemas o retrasos, etc.

    Es importante leer detenidamente el contrato y asegurarte de entender todos sus términos antes de firmarlo.

    En un futuro, publicaremos un modelo de contrato, sencillo, pero completo, que cubra los aspectos más importantes a tener en cuenta.

    Estate atento.

    6. Haz seguimiento de la obra y resuelve posibles problemas

    Una vez firmado el contrato, es importante seguir de cerca el avance de la obra para asegurarte de que se está realizando de acuerdo a lo previsto.

    Si detectas problemas o retrasos, es necesario que te pongas en contacto con el profesional o empresa para tratar de resolverlos de manera rápida y eficiente. Cuanto antes mejor para resolverlos a tiempo.

    Vuelves a estar solo, pero si elegiste a un profesional o empresa de confianza y con sentido de la responsabilidad, no deberías tener problema para que, juntos, resolváis cualquier inconveniente que surja durante la obra.

    Aquí un consejo importante: Nunca pagues todo por adelantado y así tendrás mayor fuerza de negociación.

    Conclusión

    Contratar una obra pequeña sin Arquitecto, puede parecer un proceso complicado, pero siguiendo los pasos que te he detallado en este artículo podrás hacerlo de manera más sencilla y eficiente.

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